Mis padres trabajan para cubrir los gastos de un hogar.
Las discusiones empiezan por la insuficiencia de sus sueldos
para cubrir las colegiaturas y los costos de los servicios domésticos.
Pedir $10 o $100 pesos para salir con los amigos
se convierte en una rutina de negociación, de arte dramático
o de hurto bien intencionado.
En un mundo capitalista y posmoderno es poco lo que se puede esperar.
Queremos pan, deseamos amor, pensamos en bienestar... pero hacemos
de nuestras vidas una busqueda tortuosa del dinero.
El dinero no es la vida aunque a veces lo parezca...Es curioso que cuando te das la libertad de gastar algo de dinero en alguien, ese alguien se siente alagado. Yo me he sentido muy alagada.
-¿Cuál es el poder del dinero?
-El que paga manda
Con el mismo tono inconforme, mi padre ha comentado varias veces:
-Tú me sales muy cara. Tú hermana es más barata.
Sí, el dinero es algo que a veces puede definirnos. Es algo que comunmente dejamos que nos defina.
Para una mujer la libertad económica es el fundamento de todas las demás libertades.
Hoy recuerdo con nostalgia que aquellos que creyeron en mí, también "invirtieron" en mí.
Hace no mucho tiempo, era yo una muchacha vulnerable e indefensa: no contaba con el apoyo ni la liquidez de un hogar.
Era común que algún buen samaritano hiciera su buena obra del día pagando las copias de las lecturas de la escuela o disparandome la torta de jamón del día.
En efecto, he vivido una de las mejores etapas de mi vida a instancias de la imperiosa necesidad del dinero. Tenía lo suficiente, lo necesario para pagar una renta y los gastos de tener un techo.
Lo demás eran buenos amigos, conocidos de buen corazón que se permitían contribuir a una buena causa.
Después de tres años, he logrado tener un "buen" empleo. No porque sea importante lo que hago, sino porque no es tan malo el sueldo...
Me doy el gusto de gastar en mí, de gastar en los demás.
De algún modo es karma, una insignificante retribución.
¿Cómo decir ahora que no tengo, cuando he tenido menos?
Para mí el dinero no importa. Es importante lo que uno puede llegar a hacer con él.
El dinero es un medio pero no un fin. Sólo logro librarme de su yugo cuando puedo gastarlo sin reparos en las personas que quiero.
Nunca tendré yo lo suficiente, nunca tendrá nadie lo necesario. Pero lo verdaderamente importante es cuanta felicidad ha podido producir uno con él.
El dinero no es fácil de ganar, lleva implícito un esfuerzo, un safricio, una exclavitud. Por eso, quién es capaz de regarlarlo, de entregarlo sin peros da una muestra de consideración... Yo he sido considerada valga o no valga la pena.
Este asunto es tan delicado que uno puede fácilmente sentirse a causa de él de maneras tan contradictorias a una misma vez: amado/abusado, lastimado /satisfecho, maldecido/contento, poderoso/angustiado y también viceversa.